Wilbert Vilca Laura (*)

articulo_1

En el mes de julio del año 2015, fui elegido como integrante del Comité de Vigilancia Ciudadana del Gobierno Regional de Cusco, labor que asumí con entusiasmo y buena voluntad. Las reuniones de nuestro comité fueron cordiales y amicales, y por cierto agradezco la confianza de sus integrantes para cumplir la labor de coordinador. Tuvimos la ilusión de que los funcionarios de la región apoyarían nuestro trabajo, pues se había iniciado una nueva gestión con la conducción del Ing. Edwin Licona, novísimo en política y así como su organización política, el movimiento “Kausachun”, al cual abandonaría meses después.

articulo_1

set02

La realidad es que el “burocratismo” y la ilusión del “poder” suelen obnubilar a las personas, quienes olvidan que son nuestros representantes, y que nadie les otorgó un “cheque en blanco”. La “democracia formal” aún no se puede cualificar como “democracia participativa”, que valore al ciudadano como su razón de ser, y donde la rendición de cuentas, la transparencia y la vocación de servicio sean su práctica cotidiana.

La vigilancia ciudadana es la capacidad y derecho de los ciudadanos y ciudadanas a intervenir en los asuntos públicos, a monitorear el desempeño de nuestros gobernantes y funcionarios en la administración de los recursos públicos, asimismo nuestras autoridades tienen la obligación de rendir cuentas, como mínimo anualmente y cuando fuere necesario en los diversos espacios de concertación. Existen diversas normas legales que la sustentan, como la Ley 26300, de participación y control ciudadano; Ley 27806, de transparencia y acceso a la información pública, la Ley 28056, Ley Marco del Presupuesto Participativo, su reglamento el D.S. Nro. 142-2009-EF y el Instructivo Nro. 001-2010-EF/76.01 del MEF, estas últimas establecen la conformación de los Comités de Vigilancia Ciudadana (COVIC), que son elegidos por los agentes participantes y registrados en el aplicativo web del MEF, pero que en la práctica no asumen el protagonismo que les corresponde, y son las propias autoridades en ejercicio, quienes no les brindan el apoyo a sus labores, incluso traban su accionar, no reconociéndolas a través de acuerdos regionales o acuerdos municipales, son percibidas como potenciales “amenazas”, cuando deberían concebirse como aliadas y canales para una gestión transparente y participativa, esencia de la gobernabilidad que anhelamos.

El  COVIC del Gobierno Regional Cusco fue elegido el 31 de julio del 2015 en el Taller de priorización de proyectos y formalización de acuerdos del Presupuesto Participativo 2016, realizado en el auditórium del Gobierno Regional del Cusco. Está constituido por 8 integrantes, 4 titulares y 4 suplentes por cada dimensión, quienes fuimos juramentados el mismo día en la  sesión de clausura, por parte del Gobernador Regional Ing. Licona, conforme al acta respectiva. Luego vino el primer escollo, la acreditación de sus integrantes, enviamos más de tres cartas solicitando dicho pedido, fuimos atendidos después de tres largos meses, el gobernador finalmente firmó las credenciales; con cuyas copias presentamos nuestra solicitud al Consejo Regional, el cual recién en el mes de diciembre del 2015 trató el tema en la comisión de planificación, derivando nuestra petición para la opinión de la gerencia de planeamiento, en cuya entidad se “extravió” el documento. En el ínterin cambiaron de gerente en dos oportunidades; finalmente ante reiteradas visitas y cartas reiterativas, la comisión aprobó un dictamen favorable que recién pasará al pleno para su debate y aprobación, es decir han  pasado nueve meses en el consejo regional, lo cual expresa lentitud, burocratismo.

Comparando: Arequipa procede de oficio al reconocimiento de sus COVICs, en el caso de gobierno regional de Cusco se evidencia el poco compromiso con la participación y vigilancia ciudadana.

El COVIC carece de recursos y logística para el cumplimiento de sus funciones, en otras instancias como el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS) sus respectivos “comités de transparencia y vigilancia ciudadana” que monitorean los programas sociales, sí disponen de presupuesto e incluso sus integrantes son remunerados.

Los miembros del COVIC, realizamos nuestras sesiones en ambientes de instituciones amigas (Arariwa, CBC), realizando varios talleres de capacitación. Otro tema pendiente es la articulación de una red de comités de vigilancia, que impulsamos en un Encuentro Regional de COVICs, realizado en diciembre del 2015, constituyendo un “grupo impulsor” que deberá consolidar el trabajo integrado de los COVICs.

Referente al presupuesto participativo, en el gobierno regional, en términos generales se viene dando cumplimiento como una formalidad, debido a que no se asignan recursos para su priorización, es así que se ha revelado un déficit de nada menos que S/ 1,525’108,377 millones de soles para la conclusión de los proyectos en continuidad; vale decir que en particular en las gestiones de los señores Jorge Acurio y René Concha se ofrecieron proyectos desfinanciados y también se cometieron graves irregularidades, conforme el Informe Final de la Comisión de Fiscalización del Congreso de la República, con fecha marzo 2016.

En cuanto a ideas de proyecto planteadas en el 2015, de un total de 78, solo se seleccionaron 18 para sus estudios de pre-inversión. El presupuesto participativo regional del 2016, además de no recibir ideas de proyectos, solo se orientó a la socialización de los avances del Plan Regional de Desarrollo Concertado al 2030 que se ofreció entregar en el mes de julio, sin que a la fecha se tenga noticia alguna. También destacamos la ausencia del gobernador regional Ing. Licona, en los diversos talleres, los cuales se condujeron por funcionarios de segundo o tercer nivel, en una actitud que desvaloriza la importancia de este espacio de concertación social. En suma el presupuesto participativo regional se cumple deficientemente, las actividades de capacitación no se cumplen, no existe articulación sucesiva de los niveles distrital, provincial y regional, las diversas fases se realizan a destiempo, y no hay compromisos que se integren al PIA (Presupuesto Inicial de Apertura) del año siguiente; al respecto referimos una cita reveladora del “acta del presupuesto participativo regional 2015” de fecha 16 de junio del 2014, en su página 05, que textualmente refiere la participación de la entonces Sub-Gerente de Planeamiento y dice lo siguiente: “la Eco. Marta Bautista, señala cómo es que se han incorporado los proyectos de inversión los años 2011, 2012 y 2013… es así que para el año 2011 solo se priorizaron 50 proyectos, el año 2012 se priorizaron 11 proyectos, terminando a dicha fecha 506 proyectos, siendo incorporados estos mediante mecanismos de discrecionalidad presidencial, sin tomar en cuenta el proceso de Presupuesto Participativo, ni los criterios de ponderación de los gobiernos regionales”.

set03

El compromiso de la ciudadanía en construir una democracia participativa, exige una labor perseverante y sostenida, una de cuyas aristas, quizás la más importante es la vigilancia ciudadana, en particular en los gobiernos sub-nacionales. El cáncer de la corrupción debe ser combatido frontalmente.

De acuerdo al investigador Axel Dreher, se estima que el costo de la corrupción alcanza al 58% del PBI per cápita en Latinoamérica, mientras que en nuestro país, la contraloría, estimó que los costos ascenderían a 10 mil millones de soles, es decir más o menos 2% del PBI.

Es hora de construir los “gobiernos abiertos”, transparentes, participativos y colaborativos, nuestro país suscribe desde abril del 2012 la “Alianza para el Gobierno Abierto”, desde la sociedad civil integremos voluntades para cumplir los desafíos que implica construir una democracia social y participativa. Nuestra labor en el COVIC responde a dicho compromiso, unidos todo lo podemos.

(*)Coordinador COVIC-Región Cusco.

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *