2 mayo 2016

 

Valerio Paucarmayta T.

Director general – CBC

articulo_1

 

Los resultados de las recientes elecciones nos muestran un claro giro de las preferencias de los electores hacia la derecha; a diferencia de los resultados de primera vuelta de las dos elecciones anteriores (2006 y 2011) que permitieron el paso a segunda vuelta a un candidato que expresaba cambios más radicales, como la “gran trasformación”, cambio de la Constitución Política, entre otros; cambios que sintonizaban con las expectativas de amplios sectores populares y especialmente del gran sur del país; así pasó a la segunda vuelta electoral en las dos oportunidades, el entonces candidato Humala.

Esta elección fue diferente, han triunfado dos organizaciones políticas que representan la continuidad y menos los cambios, ganaron: el fujimorismo proveniente de una opción autoritaria y populista y una derecha plutocrática. Por supuesto que la presencia de la izquierda no ha sido menos importante, si sumamos el caudal electoral de la izquierda de Mendoza y de Santos, los dos acumulan más que PPK, de ahí la importancia de hablar de la unidad de las izquierdas.

Hay que destacar el sentido del respaldo que ha recibido Gregorio Santos, por un lado de los electores de Cajamarca (40.68%) que podríamos interpretar como respaldo a la posición de defensa de los recursos naturales de Cajamarca y en cierta medida como expresión de protesta frente al encarcelamiento que sufre Santos desde junio del 2014 y que pese a haber transcurrido tanto tiempo está sin ser juzgado. Asimismo, se puede señalar que Santos representa al ala de la ultraizquierda, que en el caso de Puno logró el 19.96% de respaldo.

Está claro que tanto la izquierda liderada por Santos, como por Verónica han perdido oportunidades. El primero, que además de no pasar la valla electoral se quedó sin la opción de colocar al menos cuatro congresistas que representen a ese amplio sector de cajamarquinos que lo respaldaron, en cambio el fujimorismo tomó su lugar con sus cuatro representantes. Por su parte, el Frente Amplio perdió la oportunidad de pasar holgadamente a una segunda vuelta.

Ante el evidente triunfo de la derecha, el Frente Amplio contará con una bancada de 20 congresistas, conformada por representantes con un buen arraigo hacia la izquierda, lo que puede hacer prever un trabajo más orgánico y evidentemente con menos probabilidades de traicionar la bancada una vez en el legislativo. Sin embargo, ante la mayoría abrumadora del fujimorismo, se puede apreciar que ni siquiera a nivel del congreso, la ciudadanía, particularmente de las regiones que votaron por el Frente Amplio, no logró sobreponer su expresión de descontento y al mismo tiempo la búsqueda de un cambio más profundo, más radical, a través de sus representantes al legislativo. Así, triunfaron los que quieren y representan la continuidad, tanto a nivel de representantes para el congreso y para la segunda vuelta presidencial.

Insisto, que aún en este escenario de minoría de la izquierda, la coyuntura establece un hito muy importante para las tendencias progresistas, más aún cuando al inicio de esta carrera electoral se pensaba que esta elección iba a ser sin la presencia de la izquierda. Así mediatizaron los medios de comunicación concentrados. Un ejemplo claro es la información publicada en el diario El Comercio del 21 de enero del 2016, acerca del pronunciamiento del presidente de la SNMPE “El hecho que no haya un candidato antisistema entre los cinco candidatos con mayor aceptación tranquiliza, y no solamente tranquiliza a los peruanos sino también a los extranjeros“. Sin embargo, los resultados muestran la presencia de una izquierda con capacidad y perspectiva de plantear debate programático. Por supuesto que tampoco hay que perder de vista que Verónica Mendoza, gracias a su crecimiento en su capacidad de propuesta, carisma, estilo de liderazgo y su rostro joven es la expresión de una nueva generación dentro de la izquierda, cuyos factores han favorecido la simpatía de una parte de los electores que dejó el candidato Guzman.

Por otro lado, estas elecciones han dejado fuera a algunos viejos líderes y al borde de la valla a viejos partidos. Acción Popular ha sido rescatado por el discurso de Barnechea en relación al gas de Camisea, mientras que la alianza APRA – PPC es salvada a todas luces por el propio JNE a través de la Resolución N.° 0371-2016-JNE, al disponer la no aplicación del inciso a) del artículo 13 de la Ley Nro. 30414 de Organizaciones Políticas, que establece la cancelación de la inscripción de aquellos partidos o movimientos que no alcancen a colocar 6 representantes al congreso o no alcancen el 5% de los votos válidos, y en caso de alianzas están obligadas de alcanzar un uno por ciento más por cada partido o movimiento adicional en la alianza.

Por otro lado, es importante llamar la atención sobre algunos aspectos que desde mi punto de vista resultan contradictorios. Fuerza Popular consigue colocar 73 representantes al congreso (copando el 56.15% de los escaños), sin embargo a nivel de votación sólo tiene el 39.86% de los votos válidos a nivel presidencial y del 36.37% de los votos válidos a nivel de los votos para el congreso, a nivel de territorios gana en 16 regiones. Peruanos por el Kambio, coloca 18 congresistas y copan el 13.85% de los escaños, sin embargo obtiene el 21.04% de los votos válidos en la elección presidencial y el 16.20% de los votos válidos en la votación congresal y sólo gana en la Región Arequipa. El Frente Amplio logra 20 representantes al congreso (ocupando el 15.38% los escaños), sin embargo a nivel de votación tiene el 18.75% de los votos válidos a nivel presidencial y el 14.04% de los votos válidos para congresistas, a nivel de territorios gana en 7 regiones. Entonces cabe hacernos algunas preguntas ¿cómo se explica las desproporciones entre los porcentajes de los escaños que ganan las agrupaciones políticas y los porcentajes de votación que recibieron? ¿Amerita o no una revisión minuciosa el esquema de la valla electoral y de la cifra repartidora que tenemos?, o ¿estas distorsiones se deben al “sobrepeso” de Lima en cuanto a electores y representación congresal? Ver Tablas 1 y 2.

 Tabla 1. Votación total para el Congreso, por organización política

mayo01
(Fuente: Jurado Nacional de Elecciones)

Tabla 2. Distribución de escaños por partidos

mayo13

* Su candidato presidencial fue retirado, por tanto no hay votación presidencial. (Fuente. Elaboración propia)

Finalmente, sobre el escenario de la segunda vuelta, creo que la corriente de votar a favor de cerrar el paso del fujimorismo es la más sensata, considerando que proviene y representa una opción populista y autoritaria capaz de repetir la historia de la década de los 90’, lo que se evidencia en su poco sentido de autocrítica y reconocimiento de sus errores del pasado y porque mantiene a sus principales líderes y lideresas que participaron de su gobierno. Por supuesto que la ciudadanía debe exigir a PPK proponga medidas y posición clara, por ejemplo sobre el tema del gas, compromiso con las poblaciones en conflicto por las explotaciones mineras, entre otros. Por la salud de nuestra democracia aún en construcción, es crucial que evitemos que el control de todos los poderes del Estado se concentren en manos del fujimorismo.