SEMINARIO DE AMAZONÍA SUR PERUANA

CONFERENCIA 1

LA AMAZONÍA SUR: MINERÍA EN MADRE DE DIOS
LA PAMPA Y LA FRONTERA PIRATA EN MADRE DE DIOS

Fecha: 28 de enero de 2021.

Expositor:

  • Gabriel Arriarán. Antropólogo. Autor del libro Frontera pirata (Planeta, 2020).

Panelistas:

  • Víctor Hugo Pachas. Alianza por la Minería Responsable (AMR).
  • Yohana Ruffiner. Universidad de Lausanne, Suiza.
  • Cirilo Espinal. Asociación de Mineros Artesanales y Chichiqueros.

Moderadora: Marelin Candia. Revista de Investigación Social Anthroposentido.

Gabriel Arriarán es licenciado en Antropología por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y máster en desarrollo y cooperación internacional por la Universidad Complutense. Fue doctorando en antropología y etnografía, hasta que abandonó la actividad académica para dedicarse al periodismo y la literatura. Es director de “Frontera pirata”, plataforma especializada en trata de personas y minería ilegal.

PRESENTACIÓN

Carlos Herz Sáenz
Director del Centro Bartolomé de Las Casas

La Amazonía en el sur peruano tiene un conjunto de aspectos que debemos abordar para ir construyendo con los diversos actores sociales, económicos, académicos, públicos, privados, comunitarios, una mejor visión y comprensión de su problemática y a partir de ello, hacer propuestas de agenda, construir políticas públicas y realizar investigaciones que permitan superar las brechas existentes.

Vamos a compartir los avances de Gabriel Arriarán referidos a la minería ilegal en Madre de Dios. Además, por las características ecosistémicas de este territorio, tiene que ser vista también desde la propia visión de los mineros o personas que trabajan o están involucrados en esta actividad, y cómo ésta impacta sobre un territorio de gran fragilidad, formalmente reconocido como la capital de la biodiversidad en el Perú, pero por el que muy poco se hace para aprovechar esas características y potencialidades.

A partir de este contexto no sólo hay que pensar en recuperar los ecosistemas que se ven afectados, sino cómo involucramos a los actores que están de alguna manera en este escenario complicado de la minería ilegal y cómo también ellos puedan beneficiarse de las potencialidades del territorio. No está bien decir mineros ilegales a estas personas que están hundidas en el lodo durante largas horas para conseguir una piedrita de este mineral, cuando hay detrás un manejo económico silencioso, oculto, que se beneficia de esta práctica económica; muchas de estas personas quizás quisieran dedicarse a otras actividades más saludables, pero no es fácil en este país garantizar los medios de vida con las condiciones de informalidad que caracteriza a nuestra sociedad.

La problemática de la minería tiene un simbolismo mucho más claro en esta parte del país debido al significado de la región y al deterioro ambiental que se genera con esta práctica.

PRIMER BLOQUE

EXPOSICIÓN

LA PAMPA Y LA FRONTERA PIRATA EN MADRE DE DIOS

Gabriel Arriarán
Antropólogo

Empiezo por contar por qué el libro Frontera pirata adoptó la forma que tiene, pues no es un libro académico y ha sido publicado por una editorial de literatura. Después de una experiencia en Tambopata, sentí inconformidad con la antropología y que con el lenguaje académico no estaba contando lo esencial de la experiencia, que iba a quedar inédita y no iba a poder contar. Esas pequeñas historias de vida son las que dan sentido a lo demás y era una gran pena dejar estas experiencias fuera de la escritura sin poder comunicarlas, transmitiendo conceptos y no historias. He querido contar múltiples historias y no discutir conceptos porque tengo la sensación de que, a pesar de la importancia de las contribuciones de la antropología –a las políticas públicas, por ejemplo–, y lo útil que pueden ser, pareciera que nadie hace caso, son un grito en la tormenta. Y no se oye, no porque a la gente no le interese, sino porque no sabemos comunicarlo y porque las vías académicas para comunicar estas investigaciones hablan a otros investigadores y no a un lector cualquiera, generando una comunidad académica cerrada sobre sí misma, que habla de la gente, pero no habla a la gente.

Cuando en 2008 se dispararon los precios del oro con la caída de Lehman Brothers, esto tuvo un efecto a miles de kilómetros en Madre de Dios. Fue a partir de entonces que comenzó a extenderse la pampa para dar espacio al trabajo clandestino de la minería ilegal.

Hay muchas minerías en Madre de Dios y muchos intereses diferentes. La minería de la pampa no es igual a la que se practica en una draga en medio de un río, y hay muchas organizaciones mineras y no todas tienen los intereses alineados; alrededor de la lucha contra la minería ilegal sucede lo mismo, por ejemplo, con las ONG que tienen agendas distintas y también sus propios conflictos, y lo mismo con los medios de comunicación. Son como capas de cebolla en La Pampa, de actores, de intereses y de políticas, y todo esto en los márgenes del Estado, donde éste termina.

Ahora, cómo transformo esto en historias y transmito una idea sin necesidad de hablar de ella directamente, sino a través de múltiples entradas. Como estrategia de escritura tomé a tres personajes: Antonio Brack, ministro de Ambiente que sentó las bases legales para distinguir entre minería ilegal y minería informal; Manuel Cayo Quispe, periodista de Puerto Maldonado, que nació en La Pampa y ha visto desde niño cómo se transformó ese lugar; y Víctor Raúl Chanduví, operador político de Ollanta Humala durante su campaña para la presidencia en Madre de Dios. A través de estos personajes cuento la historia de La Pampa, qué había antes de la fiebre del oro y qué intereses políticos se estaban jugando entonces.

Cabe recordar que estos mineros financiaron en parte la campaña de Ollanta Humala a la presidencia y éste, una vez en el gobierno, comenzó la guerra contra la minería ilegal, poniendo al frente de ella a Daniel Urresti en el ministerio del Interior y a Manuel Pulgar Vidal en el ministerio de Ambiente, además de los intríngulis políticos tras bambalinas, qué se hace y qué no con la minería ilegal desde el Estado. Lo que representa Pulgar Vidal, ecología, y Urresti, fascismo, se mezcló juntándolos en el ecofascismo del gobierno de Humala, que llevó a una serie de violaciones de derechos humanos y de violencia de Estado en la región Madre de Dios. En 2014 se declaró el estado de emergencia, renovándose durante varios años, con los derechos de las personas suspendidos y un estado de excepción de facto que no permitía distinguir límites claros entre la seguridad del Estado y la libertad de las personas.

Comenzaron las interdicciones, que fueron contraproducentes, pues lejos de combatir a la minería ilegal en la pampa lo que hicieron fue dispersarla en el territorio; las dragas estaban en puntos específicos y, al prohibirlas y sacar a los mineros de los ríos, éstos se adentraron en el monte y se hizo más difícil controlar y fiscalizar esta actividad. Las interdicciones expandieron el ámbito de la minería ilegal hasta lo que hoy conocemos como La Pampa, que no es otra cosa que la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional de Tambopata.

Los derechos de las personas estaban suspendidos y a la vez comenzó una guerra de baja intensidad entre bandas de extorsionadores que cobraban cupos a los mineros y asaltantes que directamente les robaban, forzándoles a contratar, a su vez, a otras bandas criminales como protección para tener seguridad. Esto terminó con la desaparición de mucha gente y, posteriormente, con el descubrimiento de fosas comunes; La Pampa es una gran fosa común, no sólo por los asesinatos sino también por los accidentes de trabajo.

Entonces, el desafío ha sido cómo traducir estas ideas en vidas concretas y cómo contar la humanidad que está oculta en los conceptos y que debe salir a la luz.

Segundo BLOQUE

INTERVENCIÓN DE LOS PANELISTAS

Yohana Ruffiner
Facultad de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad de Lausanne (Suiza)

El trabajo que llevo a cabo en el laboratorio de socioantropología de la Universidad de Lausanne se centra en la construcción de conocimiento ancestral y la técnica de la minería en Madre de Dios. La temática que trata el libro Frontera pirata es un punto de base para el acercamiento al tema de la minería en Madre de Dios y a la problemática de la frontera y el territorio, así como la manera en que es visualizada por muchos actores (comunidades nativas y mineras, colonos, personas que vienen a invadir, Ong, entidades internacionales, el Estado, el gobierno regional, comerciantes, los bancos internacionales) que son parte de esto. Es necesario saber entender las claves y las cosas que están en juego, pues el territorio está pensado de manera diferente por cada uno de ellos, desde las comunidades que lo ven de una manera ontológica –el territorio está vivo y es parte de ellos–, hasta el Estado que lo ve como un mapa y una frontera que quiere controlar y no puede.

Hay que partir de nuevas perspectivas y otras formas de llegar a estos actores para tratar estos temas tan sensibles, ser consciente de lo que pasa en estos lugares, comprender cómo trabajar juntos y tal vez encontrar soluciones conjuntas. Estuve en un proyecto de ecoconstrucción y mejoras tecnológicas, donde pude entender la diversidad de la minería en Madre de Dios, que va desde la granulometría con un oro fino en ciertas partes y laminado en otros, lo que hace muy difícil recuperarlo, al punto que la tecnología que se está utilizando en la región pareciera ser de las mejores –no porque sea responsable con el ambiente o incremente la producción, sino por su complejidad–, tan es así que llevamos veinte años y no ha podido ser superada, utilizándose aún las mismas técnicas locales.

Mi experiencia ha sido en las zonas de Mazuko, Inambari, Unión y Laberinto hacia Madre de Dios, más que en La Pampa, con mineros que estaban en vías de formalización. Queríamos hacer mejoras tecnológicas y nos vimos enfrentados en esa guerra en que el Estado bombardeaba la minería informal de las zonas del corredor minero, borrando la frontera entre lo informal y lo ilegal, de modo que todos los mineros terminaron siendo ilegales, lo cual para ellos fue un golpe tremendo. El Estado actuó sin reconocer el esfuerzo de las cooperativas mineras con las que estábamos trabajando para hacer estas mejoras tecnológicas, quienes habían capitalizado un poco de dinero para pagar el proceso de formalización, que es extremadamente caro para mineros artesanales, porque tienen que pagar los estudios, los abogados, etc.

En 2015 no se podía avanzar en el proceso de formalización y el que, sin reconocer este esfuerzo, estuvieran siendo bombardeados, causó desasosiego en las comunidades nativas y mineras, dejando una fractura tremenda entre el Estado y ellos que va a ser difícil recuperar en el tiempo. Ahora hay comunidades que están en mejor situación, pero la herida sigue allí, con el recuerdo de los bombardeos, los niños llorando, los aviones y helicópteros que pasaban, momentos de mucho miedo. Para el gobierno esto se convirtió en algo interesante a mostrar, más que todo el esfuerzo realizado en el proceso de formalización.

En los medios de comunicación y la academia, que piensan en la ecología, el bienestar humano y la naturaleza, se tiende a expresar todo como lo bueno y lo malo, como si hubiera sólo dos maneras de percibir este mundo; pero ello no es así, las comunidades de las que estamos hablando tienen ontologías diversas en las que lo bueno y lo malo es relativo.

Por otra parte, apena la poca visibilidad que se da al minero para hablar de sus propios problemas y sus conocimientos. Cuando traen un proyecto de transferencia tecnológica desde el Estado, los técnicos llegan con un desprecio al conocimiento local sobre la minería, desconocen incluso la minería aluvial; vienen de realidades muy diferentes a enseñar cómo se trabaja, sin reconocer que los mineros tienen conocimientos que es importante reconocer. Es importante visualizar esa gran riqueza de conocimiento que tiene Madre de Dios, que viene desde la sierra o que se ha construido en la región.

Dentro esas muchas minerías hay diversos intereses y perspectivas, pero si se pudiera encontrar espacios para comunicar e identificar posibles soluciones a los pequeños problemas de la vida diaria de las comunidades mineras y el resto de personas de la región, con las particularidades de La Pampa y del corredor minero, podría conjugarse esta superposición de territorios y la gran diversidad de maneras de vivir y concebir el entorno.

Víctor Hugo Pachas
Alianza por la Minería Responsable (AMR)

El autor nos sitúa en la idea de Madre de Dios como las capas de una cebolla, diferentes tipos de minería y modos de entenderse, con grupos distintos que entrelazan sus formas de convivencia. Es un punto de inicio para ver en perspectiva qué cosa es la pampa, el llano amazónico donde el último montículo antes de la llanura es Mazuko; de allí en adelante es conocido como La Pampa, es amplísimo. El texto permite comprender los pareceres de las personas frente a este contexto en que viven.

Otro aspecto es la visión polarizada que se tiene sobre Madre de Dios y la minería, poniendo en una esquina a los conservacionistas y en la otra a los mineros. Estos polos son visibles por la visión que se tiene sobre el uso de los recursos naturales y su gestión, y la presencia del Estado en temas como la formalización, que devienen en complejos porque el gobierno no identifica adecuadamente quién es el sujeto que se va a formalizar.

Pensamos que la solución es sólo formalizar y que los mineros no quieren entenderlo, pero si nos ponemos a pensar en cuánto invierte el Estado en formalización, es menos del 1 % del presupuesto anual del Ministerio de Energía y Minas, cifra irrisoria para todas las regiones; estas limitaciones tienen un sinfín de variables que son difíciles de comprender y aterrizar, como la comercialización y el banco minero. Lo importante es que hay sujetos que interactúan en los territorios donde se hace minería, agricultores y nativos, y cómo se estructuran estas relaciones, que no son comprendidas desde una política pública.

El aporte de Gabriel Arriarán es poner sobre la mesa que hay visiones distintas y que las interacciones sociales son complejas, en una actividad minera en crecimiento constante, lo cual debería ser asumido seriamente por el gobierno peruano. Pero, lamentablemente, la formalización en pequeña escala se aborda en forma recurrente sólo en época de elecciones, tomando a la minería más como un tema político que como de política pública.

Cirilo Espinal
Asociación de Mineros Artesanales y Chichiqueros

Desde 2011 hasta la actualidad hemos intentado acercarnos al gobierno en diferentes modos, formando asociaciones e inclusive a nivel político, pero todo queda en papel. Lo que nos pide el gobierno no lo vamos a poder cumplir. Cuando comenzó la formalización con el gobierno de Ollanta Humala, solamente tenían derecho a vender oro los que tenían declaración de compromiso; andábamos con nuestro oro en el bolsillo, no había cómo negociar. Bajamos a Madre de Dios para hablar con representantes del gobierno y nos dijeron que se iba a abrir una oficina para que se inscriban los mineros.

Somos mineros sin concesión y casi setecientos ya tenemos declaración de compromiso, solucionando el primer punto; ahora estamos en la etapa de saneamiento, ya tenemos RUC. Sin embargo, siempre hubo problemas. Me invitaban a reuniones en Lima y allí me decían usted por qué tiene declaración de compromiso sin tener terreno; dijeron que iban a desaparecer nuestra declaración de compromiso, volviendo a lo mismo de antes. El famoso Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo) está creando un problema grave en Madre de Dios; el anterior Congreso dio plazo hasta el 30 de octubre para la inscripción en el registro integral, entonces ingresó cualquier persona que tenía su clave Sol y ahora hay más de cinco mil inscritos que han invadido las áreas extinguidas.

Desde 2009, con la anterior federación de mineros artesanales sin concesión, hemos presentado una cantidad de propuestas al Ejecutivo y al Congreso para que las áreas caducas pasen de una vez a manos de los que no tienen y allí nos formalizamos; algunos ya estamos posesionados en esas áreas. De repente se presentaron con Reinfo, que ha creado un desorden total, porque aparecieron personas que nunca hemos visto; nosotros nos conocemos, la mayoría de la asociación se dedica a la minería artesanal. Trabajamos con cinco tipos de minería: ancestral, con compañeros que trabajan a pura batea, “no matan ni un zancudo”; chacllero, tampoco utiliza motor y trabaja el mineral que arrastra en los costados cuando una quebrada crece; en la ribera de los ríos con carretilla y motor; arrastre, al pie de la cumbre, que sí contamina y daña los árboles.

Estamos preocupados porque prácticamente nos están arrinconando con el REINFO, que ha dado libertad de trabajo hasta a personas que nunca ha sido mineros, interesados en las áreas caducas; en una cuadrícula de área extinguida hay 25 a 30 reinfos, porque la ley dice claramente que todo el que está en el Registro tiene derecho a trabajar. He tenido una reunión con autoridades en Madre de Dios donde nos han dicho que han presentado una propuesta para que las áreas extinguidas pasen a manos de los que realmente están trabajando, pero no creemos que suceda, porque van a eliminar a la mitad y el resto va a beneficiar a los que son nuevos. Nuestra propuesta es que se debe dar preferencia a los que están trabajando cinco, diez años, y que están luchando porque piensan que el Estado algún día les va a entregar esas áreas.

Gabriel se arriesgó bastante. Por culpa de La Pampa nos han satanizado; en mi zona ya estamos en proceso de formalización con maquinaria, al pie de la altura. Estamos cumpliendo, aunque sea en el papel; no sé hasta dónde llegaremos con esto. Esta formalización ha dado plazo por última vez a Madre de Dios hasta diciembre de 2021, después no sabemos qué va a pasar; el Reinfo no pide que seas titular, sino que estés haciendo minería en campo. Nosotros estamos haciendo minería en áreas extinguidas, pero no tenemos un documento que nos diga éste es tu terreno, así que pueden sacarnos en cualquier momento.

TERCER BLOQUE

PREGUNTAS DE LOS PARTICIPANTES

¿Cómo conciliar el discurso académico y el periodístico para manifestar un sentimiento, idea o propuesta sobre lo que sucede en La Pampa?

Gabriel Arriarán: La principal herramienta que tiene un antropólogo para investigar es uno mismo. El trabajo de campo etnográfico es una inmersión en una realidad ajena que permite experimentar sensaciones similares a las de quienes están viviendo en el lugar y ser empáticos con los sentimientos que las personas expresan. Conciliar el discurso académico, periodístico y literario, en un primer momento se hace a partir de la experiencia, viviendo lo que viven las personas en el lugar que se está investigando; hay que vivir con la gente.

Luego hay que poner palabras a esa experiencia, a la gente; si las palabras que se pone son literarias, periodísticas o académicas, ya depende de cada uno y de a quién se quiere comunicar lo que se ha experimentado en la investigación. Si se quiere comunicar a colegas de la universidad, se escribe un libro académico; en mi caso, quería dirigirme a un público más amplio y el lenguaje académico no me servía, tenía que describir esa experiencia y la de las personas que compartieron conmigo de manera más directa. Era como contar a un amigo lo que uno ha visto.

Mi idea era investigar la minería en Madre de Dios como antropólogo, pero no para escribir antropología como tal sino como literatura. Estas vivencias tienen un gran potencial para la literatura; el trabajo de campo es una experiencia enriquecedora, algo que empuja a salir de la zona de confort. Lo que se encuentra en La Pampa no es bonito –devastación ambiental, fosas comunes–, sino que, ver esas cosas, genera diferentes emociones, te mueven. La pregunta es qué haces con eso; yo escribí este libro, pero eso, finalmente, es una decisión personal.

Para escribir se requiere algo de paz, pero ello no es posible en un contexto de devastación y miseria, no puede haber paz interior en un contexto de guerra. Yo sentía mucha rabia, pero no me podía quedar en eso. Escribir es, de alguna manera, descargarse emocionalmente y devolverla al mundo convertido en otra cosa; hay que transformar esa rabia y buscar la belleza y la humanidad de un lugar como ése.

¿La tecnología usada para separar el oro es adecuada en términos ecológicos y de salud?

Yohana Rufinner: Durante años se ha intentado encontrar alternativas tecnológicas para recuperar el oro, que pudieran transferirse o construirse en Madre de Dios, pero la dificultad granulométrica lo impide por el momento. Entonces, no es que las actuales tecnologías sean las mejores, porque sus impactos ambientales son enormes, sino que ahora son las que funcionan.

La tecnología de la amalgamación de mercurio es la que mejor separa el oro no laminado; el cianuro sería peor para los pueblos anfibios y para todo lo que significa agua, nacimiento de cochas. No hay en este momento una tecnología que sea apropiada para la Amazonía que tenga una perspectiva económica, humana, social y ambiental, y, en ese sentido, son los actores locales los que tienen que decidir. Uno de los desafíos para la ciencia y la ingeniería es, pues, encontrar tecnologías responsables, concebidas desde una perspectiva ambiental para la Amazonía, que permitan otro tipo de minería en Madre de Dios.

¿Cuáles son los principales inconvenientes para la formalización minera?

Yohana Rufinner: Uno de los problemas es que no se ha pensado en la diferencia entre una minería de socavón y una aluvial; las leyes están hechas para la minería de socavón, de filón, de la sierra, y se requiere normas, procesos y reglamentaciones para la minería aluvial, que es muy diferente. Por otra parte, cuando pusieron el corredor minero, el proceso de organización territorial ya tenía problemas y las comunidades nativas manifestaban que no era justo; los derechos que están sobrepuestos son un desafío para cualquier proceso de formalización, por lo que hay que repensar esto y llevar a cabo una reorganización del territorio.

Frente a la voluntad de construir un proceso de formalización, hay muchos intereses políticos y económicos desde Lima y otros sectores del país que se benefician de que haya tantos problemas para ello. El proceso de formalización ha generado ilegalidad y hay una falta un respeto a los actores que están en la minería local, así como a su visión, concepción y manera de concebir las cosas, lo cual hay que trabajar para llegar a un consenso.

¿Qué avances y retrocesos se han producido en el proceso de la formalización minera?

Víctor Hugo Pachas: En Perú se implementaron dos procesos de formalización, uno de 2002 a 2016 y el otro de 2017 a hoy; ambos han tenido limitaciones y no han logrado formalizar a los mineros. Del total de registrados en el Reinfo, sólo el 2,7 % están formalizados, es decir que, de setenta mil mineros, menos de dos mil están formalizados; estas cifras son irrisorias, aunque aún no se ha agotado los esfuerzos por formalizar esta actividad.

Se debería buscar alguna entidad internacional para que se ocupe de la formalización en el Perú, le dé fluidez y agilice los procesos, pues el Estado ha mostrado lentitud y hay procesos inconclusos. La situación no ha cambiado nada y en el futuro va a ser la misma, pues falta voluntad política; además, si la formalización no es vista en perspectiva y en el contexto del desarrollo regional, sino sólo como una cuestión coyuntural para época de elecciones presidenciales, eso no ayuda.

¿Se puede controlar más efectivamente la comercialización del oro con la obligación de bancarizar las transacciones?

Víctor Hugo Pachas: En los años 70 a 90, el Banco Minero era como un paraguas de la formalización y se ocupaba de la comercialización; en ese entonces había mayor interés del gobierno peruano por manejar la producción y la comercialización, que son dos cosas distintas. El volumen era mucho menor que lo que se produce hoy en Perú, que ya es inmanejable en términos de paraguas para formalización; si el gobierno no se da abasto para formalizar, menos para comercializar.

Hay experiencias tipo banco minero que han funcionado, como la empresa del oro en Bolivia entre 2012 y 2015, que se ocupaba de la formalización y de la comercialización; funcionó algunos años como una experiencia exitosa a pequeña escala, pero tuvo sus limitaciones cuando aumentó su producción y el Estado boliviano no tuvo la capacidad de comprar el oro. Madre de Dios genera el 60 % de la producción nacional de oro y habría que ver si el Estado peruano tiene capacidad para comprarlo. Es importante ver esto en perspectiva y comprender los diversos escenarios de la minería en Madre de Dios en toda su complejidad, algo que es difícil para el funcionario público.

Si no tienen concesión, ¿Dónde trabajan el oro?

Cirilo Espinal: La mayoría de mineros artesanales sin concesión, un 70 %, se encuentra en áreas extinguidas; el 30 % está en áreas tituladas. Rogamos a los concesionarios que firmen un contrato de explotación, pero no lo van a hacer, dicen que no se puede trabajar en una cuadrícula, y como no hay ninguna ley que les obligue a firmar un contrato de explotación, estamos sujetos a su voluntad.

¿Cuál es su opinión sobre las interdicciones?

Cirilo Espinal: Como dirigente minero, no estoy de acuerdo con las interdicciones porque están mal dadas y porque con la corrupción, el dinero y el poder económico, viene el atropello. Además, son dirigidas y no interdictan al minero que deberían intervenir. El sacrificio de adquirir una herramienta y perderla de la noche a la mañana es triste.

¿Cómo está el proceso de formalización?

La formalización va a continuar. Los mineros de socavón, a nivel nacional, nos miran mal, por culpa de ustedes ha salido esta ley, nos dicen. El proceso de formalización a veces avanza, se calienta, se enfría, hay cambio de funcionarios, de gobierno regional; nos dicen cumplan y estamos cumpliendo, pero cuando nos damos cuenta parece que estamos en nada, no hemos avanzado, nos encontramos en lo mismo donde comenzamos a trabajar, todo está sólo en papeles. Además, en el campo hay poca presencia del gobierno y nos dicen que el presupuesto no da ni para pagar a los funcionarios.

CUARTO BLOQUE

REFLEXIONES FINALES

Marelin Candia

Lo relevante de esta conferencia ha sido visibilizar las diferentes visiones y realidades de la minería en Madre de Dios. Se ha mostrado la presencia de diferentes comunidades, mineros, ONG, instituciones extranjeras, y cómo es la relación entre los diversos actores y el Estado. Se constata que esta relación está fracturada porque no se escucha a las diferentes voces y se hace caso omiso de estas variadas realidades.

También se ha mostrado un panorama de cómo viven y la experiencia que han tenido los propios mineros, en particular el proceso de formalización y las dificultades que afrontan para desarrollar su actividad. Asimismo, el espacio físico geográfico donde se lleva a cabo y la identificación desde qué lugar se considera La Pampa, así como las estructuras existentes y las diversas formas de minería que coexisten, incluso la artesanal.